6 Joyas Ocultas de Bélgica: Más Allá de Bruselas y Brujas

Cuando se piensa qué ver en Bélgica, a menudo vienen a la mente imágenes de la magnífica Grand Place de Bruselas o los pintorescos canales de Brujas, pero ¿has considerado alguna vez los tesoros que aguardan más allá de estas famosas postales? ¿Estás listo para dejarte sorprender por las 'Joyas Ocultas de Bélgica' que muy pocos conocen? Este país, repleto de historias por contar y rincones por descubrir, guarda secretos que están esperando ser revelados por los viajeros más curiosos. ¿Quieres ser uno de ellos y aventurarte en lugares donde la historia, cultura y belleza natural coexisten lejos de las multitudes?

Imagina pasear por ciudades cuyas calles empedradas susurran leyendas del pasado, donde cada esquina revela una obra de arte viviente y cada bocado de su exquisita gastronomía cuenta la historia de una tradición que perdura. Piensa en los paisajes que se despliegan como lienzos bajo cielos cambiantes, tejiendo un tapiz de naturaleza en estado puro. ¿No sería emocionante descubrir estos escenarios escondidos?

joyas ocultas de Bélgica

Las 'Joyas Ocultas de Bélgica' son ese compendio de maravillas poco conocidas que están esperando ser exploradas con ojos nuevos. ¿Estás listo para dejar atrás lo convencional y sumergirte en la verdadera esencia de Bélgica? Acompáñame en este viaje para descubrir la belleza que yace en el corazón de Europa, una belleza que rebasa las expectativas y transforma cada viaje en una experiencia inolvidable.

¡Qué encontrarás aquí!
  1. Gante: La belleza medieval al margen de los circuitos turísticos
  2. Dinant: Un paraíso escondido en las orillas del Mosa
  3. Durbuy: El encanto de 'la ciudad más pequeña del mundo'
  4. Mechelen: Un destino de rica herencia cultural
  5. Lier: La joya flamenca de Bélgica
  6. Tournai: Un viaje al pasado en una de las ciudades más antiguas
  7. Joyas Ocultas de Bélgica, un tesoro de incontables maravillas

Gante: La belleza medieval al margen de los circuitos turísticos

Gante

Gante, con su halo de cuento medieval, invita a ser descubierta más allá del bullicio que caracteriza a las ciudades más transitadas de Bélgica. Es una de esas 'Joyas Ocultas de Bélgica' que resguarda en su corazón una historia narrada a través de edificaciones que desafían el tiempo, y una oferta cultural que se reinventa sin perder su esencia.

El Castillo de los Condes (Gravensteen) emerge en el centro de la ciudad como un recuerdo imponente de la época feudal. Este bastión del siglo XII, con sus murallas robustas y torres que se recortan contra el cielo, ofrece a sus visitantes la oportunidad de sumergirse en la historia medieval. Al caminar por sus pasillos y subir a las almenas, se disfruta de una vista panorámica de la ciudad que mezcla armoniosamente lo antiguo con lo moderno.

Muy cerca del castillo, la Catedral de San Bavón proclama su magnificencia con una torre que domina el paisaje urbano. Alberga no solo una arquitectura gótica impresionante, sino también obras de arte invaluables, entre ellas, el mundialmente reconocido "Políptico de la Adoración del Cordero Místico" de los hermanos Van Eyck, que atrae a amantes del arte de todo el mundo. La restauración cuidadosa de esta obra maestra ha permitido que su belleza y colorido resurjan con una intensidad casi celestial, maravillando a todos quienes la contemplan.

Pero Gante es más que sus monumentos emblemáticos. Una experiencia que ningún visitante debería perderse es la de navegar por sus canales en un paseo en bote. Desde el agua, la perspectiva de la ciudad es única, y permite apreciar los detalles de las fachadas, los puentes levadizos y las encantadoras terrazas que se alinean junto al río Lys.

En un paseo por las calles adoquinadas, el visitante descubrirá que Gante es también un núcleo de creatividad contemporánea. Los museos locales, como el STAM – Museo de la Ciudad de Gante o el Museo de Bellas Artes (MSK), son custodios de colecciones que narran la rica historia de la región y exponen lo mejor del talento artístico belga.

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Las delicias culinarias también forman parte del encanto gantés. La ciudad está salpicada de cafés y restaurantes que sirven desde suculentos platos tradicionales hasta innovadoras propuestas de cocina de vanguardia. Después de un día de exploración, no hay nada como relajarse en uno de estos establecimientos degustando un plato típico, como los "waterzooi" o los mejillones, acompañados de una cerveza artesanal local.

Gante, sin duda, es un capítulo ineludible en el libro de las 'Joyas Ocultas de Bélgica'. Invita a ser vivida con los cinco sentidos y a disfrutar cada rincón con la curiosidad de quien sabe que está ante algo genuino y atemporal. Aquí, el pasado dialoga con el presente en un susurro que solo los más atentos pueden escuchar. ¿Te animas a ser uno de ellos?

Dinant: Un paraíso escondido en las orillas del Mosa

Dinant

A medida que uno se aleja de los centros turísticos habituales y sumerge en las profundidades del encanto belga, se topa con Dinant, una ciudad que se despliega majestuosa a lo largo del río Mosa, rodeada de imponentes acantilados y verdes colinas. Esta maravillosa 'Joya Oculta de Bélgica' ofrece a sus visitantes una mezcla exquisita de historia, cultura y paisajes naturales que, sin duda, dejan una huella imborrable en el corazón de quien la descubre.

La Citadelle de Dinant es uno de los puntos emblemáticos de esta ciudad. Esta fortaleza, originalmente construida en el siglo XI y reconstruida varias veces a lo largo de los siglos, se alza sobre un promontorio rocoso, vigilante eterno de la ciudad y el río. Subir a la Citadelle puede ser toda una aventura; si se opta por los 408 escalones que zigzaguean montaña arriba, el viajero se verá recompensado con unas vistas de postal del Mosa y de la ciudad de Dinant. Alternativamente, se puede llegar en un pintoresco teleférico que ofrece un ascenso tranquilo y panorámico.

Una vez en la cima, al explorar las estancias de la fortaleza, se descubrirán historias de siglos de conflictos y asedios que marcaron la región. La Citadelle también alberga un museo que narra su papel a lo largo de la historia, desde la Edad Media hasta las Guerras Mundiales, con exposiciones que incluyen armas antiguas y reconstrucciones de escenas de la vida cotidiana de la época.

No menos impresionante es la Colegiata de Notre-Dame, con su peculiar campanario bulboso, símbolo icónico de Dinant. Esta iglesia gótica se levanta al pie de la fortaleza, junto al río, y ofrece un ejemplo magistral de la arquitectura religiosa de la región. En su interior, destaca un altar mayor de mármol negro y blanco, la estatua dorada de la Virgen con el Niño y, especialmente, su impresionante ventana de rosetón, que proyecta un caleidoscopio de colores cuando el sol filtra a través de ella.

Pero Dinant no es solo su patrimonio arquitectónico; es también la cuna del músico e inventor Adolphe Sax, cuya figura se celebra por toda la ciudad. El inventor del saxofón nació aquí en 1814 y su legado se mantiene vivo a través del museo dedicado a su vida y obra, ubicado en la casa donde nació. Pasear por las calles de Dinant, es tropezar con esculturas de saxofones decorados artísticamente, que rinden homenaje a Sax y su creación más famosa. La ciudad incluso organiza festivales de música donde el saxofón es el protagonista indiscutible, atrayendo a músicos y aficionados de todo el mundo.

Esta 'Joya Oculta de Bélgica' no solo es un deleite para los amantes de la historia y la música, sino también para los aventureros. Las cercanías de Dinant son un escenario perfecto para el senderismo, el ciclismo y la escalada en roca. Los paseos por la orilla del Mosa o las excursiones en kayak por sus tranquilas aguas complementan la oferta de experiencias para disfrutar de la naturaleza en estado puro.

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Dinant invita a los viajeros a sumergirse en una atmósfera única, donde la historia y la belleza natural conviven en perfecta armonía. Desde sus puntos más altos hasta el murmullo de sus aguas, cada rincón de esta ciudad respira un encanto que seduce y sorprende, consagrándola como una de las 'Joyas Ocultas de Bélgica' más impresionantes.

Durbuy: El encanto de 'la ciudad más pequeña del mundo'

Durbuy

En el corazón de las Ardenas belgas, donde los ríos se serpentean entre colinas y bosques densos, descansa Durbuy, una ciudad cuyo tamaño es inversamente proporcional a su encanto y riqueza histórica. Conocida como 'la ciudad más pequeña del mundo', Durbuy es una de las 'Joyas Ocultas de Bélgica' que encarna la esencia de la belleza europea medieval en un espacio concentrado y acogedor.

El laberinto de callejuelas empedradas de Durbuy parece sacado de un cuento de hadas, con sus edificaciones antiguas que se alinean como custodios del pasado. Es aquí donde la historia se siente en cada piedra y rincón. Fundada en el siglo XI, la ciudad ha sabido preservar su arquitectura de manera ejemplar, manteniendo vivo el legado de los tiempos medievales en una armonía perfecta con la naturaleza circundante.

Uno de los tesoros más preciados de Durbuy es el Parque de Topiaria, el parque de esculturas vivas más grande del mundo. Pasear por este jardín es como recorrer una galería de arte al aire libre, donde los artistas son los jardineros y su lienzo es la vegetación. Figuras de animales, personajes mitológicos y formas abstractas se recortan contra el cielo, meticulosamente podadas y cuidadas, creando un espectáculo natural de geometría verde que cautiva y sorprende. Este parque es un ejemplo más de cómo Durbuy juega con las dimensiones, ofreciendo una experiencia grandiosa en un espacio pequeño.

No menos importante en esta pequeña joya es la experiencia culinaria que ofrece. En Durbuy, la cerveza local es una protagonista indiscutible. Las cervecerías y bares de la ciudad sirven una gama de cervezas artesanales que reflejan la tradición y el espíritu de la región. Degustar una cerveza rubia, ámbar o tostada, mientras se disfruta de las vistas del castillo feudal del siglo XI desde una terraza, es uno de esos placeres simples pero profundos que esta ciudad regala.

Para los amantes de la gastronomía, Durbuy ofrece más que cerveza. El sabor de la región se puede explorar también a través de sus restaurantes y mercados, donde los productos locales como el foie gras, el jamón y los quesos se convierten en manjares que cualquier visitante debe probar. La gastronomía aquí es un reflejo del ambiente: refinado, auténtico y repleto de sorpresas.

Y para aquellos que buscan actividades más dinámicas, Durbuy no decepciona. La ciudad es un punto de partida excelente para aventurarse en el kayak por el río Ourthe, o para lanzarse a explorar las rutas de senderismo que ofrecen paisajes de bosques y colinas que parecen extenderse infinitamente. Cada estación del año trae consigo una nueva perspectiva y un nuevo matiz de la belleza que caracteriza a las Ardenas.

En Durbuy, cada paso es un encuentro con la historia y la belleza, con la promesa de una experiencia inolvidable. La ciudad es una oda a la tranquilidad y al encanto de tiempos pasados, pero también un epicentro de cultura y naturaleza que invita a ser explorado con todos los sentidos. Así, esta 'Joya Oculta de Bélgica' se revela a aquellos que buscan descubrir los secretos mejor guardados de Europa, ofreciendo mucho más que su fama de ciudad pequeña.

Siendo un rincón imprescindible para cualquier viajero que quiera sumergirse en el auténtico espíritu belga, Durbuy se posiciona no solo en el mapa geográfico, sino también en el corazón de quienes la visitan, dejando una huella de admiración y asombro por su capacidad de encapsular lo grandioso en lo pequeño.

Mechelen: Un destino de rica herencia cultural

Mechelen

Entre las 'Joyas Ocultas de Bélgica', Mechelen se erige con orgullo, desbordando en historia y cultura. Aquí, cada callejón y plaza rezuma con el peso del pasado, pero también con la vibrante promesa del presente. A tan solo un breve trayecto en tren desde Bruselas, Mechelen invita a sumergirse en un legado cultural tan rico como cualquier capital europea, pero en un ambiente mucho más íntimo y sin las multitudes de turistas que suelen encontrarse en destinos más concurridos.

La Catedral de San Rumoldo, con su torre que se alza majestuosa sobre la ciudad, es el corazón palpitante de Mechelen. Esta impresionante estructura gótica no sólo es visualmente arrebatadora, sino que es un sitio que llama a ser explorado por dentro. Los visitantes pueden subir los 538 escalones de la torre para encontrarse con una vista que se extiende hasta Bruselas y Amberes en días claros, ofreciendo una perspectiva literalmente elevada de la región flamenca. Además, la catedral es hogar del famoso carillón con más de 49 campanas que resuenan a través de la ciudad, recordándole a cada transeúnte la importancia musical de la región.

Mechelen no es sólo una ciudad para quienes buscan la serenidad de una joya arquitectónica, es también un hervidero de eventos culturales que atraen a visitantes de todos los rincones. Uno de los acontecimientos más emblemáticos es sin duda su festival de carillón, donde los carillonistas, verdaderos maestros del teclado y las campanas, hechizan al público con melodías que flotan en el aire, creando un ambiente casi mágico en las plazas y terrazas de la ciudad.

Pero la riqueza cultural de Mechelen no termina en su música. El palacio de Margarita de Austria, un regio y elegante edificio renacentista, es otro tesoro que esta ciudad preserva con esmero. Este palacio fue en su tiempo centro político de los Países Bajos y residencia de una de las mujeres más poderosas de Europa. Hoy, sus paredes albergan el Consejo de Estado y sus jardines siguen siendo un refugio de paz, donde el visitante puede pasear y contemplar la arquitectura mientras reflexiona sobre los giros de la historia.

Los mercados locales de Mechelen también son parte integral de la experiencia en esta joya oculta. El Mercado de los Pájaros, que se celebra los sábados, es una tradición que se remonta a siglos atrás y ofrece un colorido espectáculo que se despliega con la frescura de la mañana. Aquí, los locales y visitantes se mezclan entre puestos de flores, alimentos frescos y, por supuesto, pájaros de todas las variedades. Es la oportunidad perfecta para los viajeros de probar la comida local y llevarse un pedazo auténtico de la cultura de Mechelen.

Los aficionados a las antigüedades y objetos vintage encontrarán en el Mercado de las Pulgas de Mechelen, abierto los domingos, un lugar lleno de tesoros por descubrir. Desde libros antiguos hasta joyería, cada objeto tiene una historia que contar, haciendo de este mercado un punto de interés no solo para coleccionistas sino para cualquiera que aprecie la belleza y el valor de lo antiguo.

Mechelen, con su aura de elegancia desenfadada, sigue siendo una de esas 'Joyas Ocultas de Bélgica' que cautiva a aquellos que se toman el tiempo de descubrirla. Más allá de su catedral y su palacio, la ciudad vibra con una vida cultural que se expresa en sus festivales, sus mercados y su gente. Es un destino que no se contenta con ser observado, sino que invita a la interacción, al descubrimiento y a la celebración de su patrimonio.

Siguiendo nuestro viaje por Bélgica, se revela a continuación Lier, una ciudad encantadora y menos visitada, con una notable arquitectura flamenca y relojes históricos, ofreciendo consejos para disfrutar de sus atracciones únicas.

Lier: La joya flamenca de Bélgica

Lier

En la exploración de las 'Joyas Ocultas de Bélgica', un destino imperdible es la ciudad de Lier, en la región de Flandes. Esta pequeña y encantadora urbe conserva la tranquilidad y la belleza de una época dorada de la historia flamenca. Es aquí donde se encuentra el famoso Zimmertoren, un reloj astronómico que es mucho más que un simple marcador del tiempo.

El Zimmertoren, que debe su nombre al relojero y astrónomo Louis Zimmer, es una verdadera obra maestra de la ingeniería y el arte. Este complejo horológico no sólo indica la hora, sino que también muestra diversas métricas astronómicas y calendáricas, un espectáculo que captura la curiosidad y la imaginación de quienes lo visitan. Contemplar la precisión y complejidad del mecanismo es un viaje a la época en que la ciencia y la creatividad se fusionaban para dar sentido al cosmos.

Pero la visita al Zimmertoren es sólo el comienzo de lo que Lier tiene para ofrecer. La Plaza del Mercado (Grote Markt) es el corazón de la ciudad, rodeado de impresionantes edificios históricos y animado por terrazas de cafés y restaurantes. Es aquí donde se puede sentir el verdadero pulso de Lier, con el campanario de la iglesia de San Gummarus erguido como un vigilante del tiempo.

Al caminar por las pintorescas calles adoquinadas de Lier, uno se ve transportado a una era pasada. La arquitectura flamenca clásica, con sus fachadas escalonadas y ornamentadas, ofrece un paisaje urbano que parece sacado de una pintura. Es fácil dejarse llevar por la atmósfera de cuento de hadas mientras se descubren pequeñas tiendas de antigüedades, boutiques de moda y galerías de arte escondidas entre las sombras de las históricas estructuras.

Lier también es un destino para los amantes de la gastronomía, con opciones culinarias que van desde la tradicional cocina belga hasta sabores internacionales contemporáneos. No se puede visitar la ciudad sin probar los famosos pasteles de Lier, conocidos como 'Liers Vlaaike', una delicia especiada que endulza el paladar de locales y visitantes por igual. Y, por supuesto, un viaje a Bélgica no estaría completo sin degustar su renombrada cerveza; las cervecerías locales ofrecen una amplia selección que satisfará a cualquier aficionado.

El ambiente relajado y acogedor de Lier la convierte en el lugar perfecto para quienes buscan una experiencia auténtica, lejos de la prisa de las grandes ciudades. En este rincón de Bélgica, el tiempo parece avanzar a un ritmo más pausado, permitiendo que cada momento se saboree con plenitud. Ya sea navegando por el río Nete, que atraviesa la ciudad, o descansando en un parque sombreado, Lier invita a desconectar y recargar energías en un entorno que celebra su historia y su patrimonio.

Lier es, sin duda, una de esas 'Joyas Ocultas de Bélgica' que enamora a sus visitantes con su encanto discreto pero irresistible. Una parada aquí no solo enriquece el espíritu viajero, sino que también enlaza al paseante con la tradición y la cultura flamenca de una manera profunda y personal.

Siguiendo nuestro periplo por estas joyas menos conocidas, nos encontraremos con Tournai, otro destello en el mosaico belga que, con su legado histórico y su impresionante patrimonio arquitectónico, merece ser descubierto y admirado.

Tournai: Un viaje al pasado en una de las ciudades más antiguas

Tournai

En nuestra búsqueda de 'Joyas Ocultas de Bélgica', nos adentramos en las calles y el legado de Tournai, una de las ciudades más antiguas y ricas en historia del país. Con una herencia que se extiende por más de dos milenios, Tournai invita a los viajeros a recorrer un laberinto de tiempo y arte, destacando entre sus tesoros la majestuosa Catedral de Notre-Dame y el mítico Puente del Diablo.

La Catedral de Notre-Dame, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una pieza clave del rompecabezas histórico de Tournai. Este monumento, que sobrevivió a los estragos del tiempo y a los conflictos bélicos, representa un testimonio de la riqueza cultural de la ciudad. Su estilo arquitectónico es una mezcla fascinante de románico y gótico temprano, con cinco torres impresionantes que se elevan hacia el cielo, simbolizando el carácter eterno de Tournai. Al visitar su interior, se puede admirar el esplendor de su nave, sus estatuas evocadoras y los vitrales que pintan de colores la luz del día, un espectáculo que deleita la vista y conmueve el espíritu.

No menos emblemático es el Puente del Diablo, cuyo nombre evoca las leyendas tejidas en torno a su construcción. Este puente histórico, con sus arcos robustos que han soportado el fluir incesante del río Escalda, es un mirador desde donde se pueden contemplar panorámicas que han resistido el paso de los siglos. La tradición local narra que fue el Diablo quien ayudó a finalizar su construcción en una sola noche, un mito que añade un toque de misterio a la visita y que encapsula el encanto de las historias medievales que aún resuenan en la ciudad.

Adentrarse en el Museo de Tapices de Tournai es sumergirse en un mundo de arte textil que en su momento fue la envidia de Europa. La ciudad fue un centro renombrado por la producción de tapices durante la Edad Media y el Renacimiento. Esta tradición se preserva en las colecciones del museo, donde los tapices exhiben escenas narrativas, históricas y mitológicas con una maestría y un detalle que desafían el tiempo. Es aquí donde el visitante puede comprender el refinamiento y la habilidad de los artesanos de Tournai, y cómo sus obras tejían las crónicas de una era.

Para experimentar de forma palpable la historia viva de Tournai, un paseo por el centro antiguo es imprescindible. Las huellas del pasado se revelan en cada esquina, ya sea en el diseño de una ventana o en la textura de un muro centenario. Cada rincón sugiere una narrativa y cada fachada cuenta una historia. Se recomienda visitar la Torre Henri VIII, una reliquia de la breve ocupación inglesa en Tournai, para sumergirse en capítulos menos conocidos de su pasado.

Las plazas de Tournai rebosan de vida y son el escenario perfecto para disfrutar de la gastronomía local. Las terrazas al aire libre ofrecen una oportunidad para relajarse y saborear platos típicos, mientras se observa la vida cotidiana de los habitantes. La cerveza artesanal, los quesos y los chocolates son apenas un preludio de los sabores que se pueden descubrir en esta ciudad, cada uno contando su propio cuento de la tradición culinaria belga.

Tournai, indudablemente, hace honor a la etiqueta de 'Joyas Ocultas de Bélgica' por su rica herencia y su atmósfera inmersiva. Es un destino que se disfruta con los cinco sentidos y que se graba en la memoria de quienes se permiten explorar más allá de lo evidente, en una tierra donde cada piedra y cada lienzo son testigos de la grandeza de la historia humana.

Joyas Ocultas de Bélgica, un tesoro de incontables maravillas

En nuestra travesía por las 'Joyas Ocultas de Bélgica', hemos descorrido el velo para descubrir rincones donde la autenticidad y la historia juegan una sinfonía de experiencias genuinas. Desde Gante hasta Tournai, pasando por Dinant, Durbuy, Mechelen y Lier, Bélgica se revela como un país con un corazón vibrante, palpitando en cada ciudadela, cada río serpenteante y en el entusiasmo de sus gentes.

Estas ciudades, menos transitadas pero igualmente encantadoras, nos invitan a sumergirnos en un viaje menos convencional. Son el escenario de episodios menos conocidos de la historia europea, de la gastronomía más exquisita y de tradiciones que se aferran al presente con orgullo y dignidad. Es aquí donde el viajero puede conectar con el alma de Bélgica, alejándose de los recorridos turísticos saturados para toparse con la magia de lo inesperado.

Cada piedra en estas 'Joyas Ocultas de Bélgica' cuenta una historia, cada callejuela susurra secretos de tiempos idos. En la tranquilidad de estos sitios, es posible encontrar un espacio para la reflexión personal, para el asombro ante lo que perdura a través de los siglos. En la soledad de una abadía antigua, en la brisa que acaricia los viñedos, o en el bullicio de un mercado local, el viajero se encuentra con la autenticidad de una Bélgica que espera ser descubierta.

Te hemos abierto la puerta a un mundo fascinante donde lo esencial aún perdura, y ahora es tu turno de cruzar el umbral. Emprende tu propia aventura, permite que tus pasos te lleven a través de las historias y las almas que hacen de cada uno de estos lugares una parada imprescindible en tu mapa personal de descubrimientos. ¿Estás listo para sumergirte en la esencia misma de lo que estas 'Joyas Ocultas de Bélgica' tienen para ofrecer?

No postergues la llamada de la aventura en Bélgica. Planifica tu viaje, empaca tu curiosidad y déjate sorprender por la belleza escondida de Bélgica, un país que aguarda para enamorarte con sus rincones menos conocidos, pero inmensamente enriquecedores. El viaje es un lienzo en blanco y Bélgica te brinda los colores para pintar tus recuerdos más vibrantes y vividos. Descubre estas joyas, vive sus historias y comparte su esplendor. La próxima página en tu diario de viajero espera, y es Bélgica quien te invita a escribirla.

Edel

¡Hola! Soy Edel, el entusiasta viajero detrás de 'DondeQuieroIr'. Mi pasión por explorar el mundo me ha llevado a recorrer diversos rincones del planeta, y es esta misma pasión la que me motiva a compartir mis experiencias y consejos con ustedes. Me encantan los viajes de aventura, la naturaleza, la tranquilidad de la playa, la buena gente de pueblo y pasar tiempo con mis amigos peludos.

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